La cultura Edo. Bustos de Bronce de Nigeria y Mali.

En un vasto territorio boscoso al sudeste de la actual Nigeria, se levantó durante el siglo XII el Reino Edo, luego llamado Reino de Benín. Los magníficos bustos de bronce de Nigeria y Mali, que exhibimos en nuestra sala en Arrecife, son una significativa muestra de la maestría en el dominio de la metalurgia y del refinado sentido estético que alcanzó esta cultura durante su apogeo.

El legado escultórico de la cultura edo

El Reino de Benín nace a partir de la unificación de las etnias que tenían el edo como lengua común, consolidando una monarquía bajo el poder del Oba. Y, aunque se conocen bien los acontecimientos tras la colonización británica, la historia y la cultura edo es, incluso hoy en día, poco conocida. 

En el estilo de la escultura tradicional edo, los rasgos faciales, como la nariz, ojos y labios, son representados con proporciones exageradas, pero agraciadas. Utilizados en ceremonias y rituales religiosos, los bustos y máscaras presentan motivos conmemorativos, evocando importantes figuras de su pasado.

Los bustos de bronce de Nigeria y Mali forman parte del legado del pueblo edo, que elaboró los bronces de Benín entre el siglo S. XII y el S. XVI. Esta constituye una colección de más de mil piezas, principalmente de bronce, pero también de latón, marfil, cerámica y madera, provenientes del palacio real del Reino de Benín.

La belleza, el ingenio y la sofisticada técnica metalúrgica que se aprecia en esta colección, es la más refinada del continente africano y de las más importantes del mundo antiguo. Ha sido tan fascinante que, durante muchos años, generó incredulidad en los países colonialistas sobre su origen y sobre la técnica empleada en su fabricación.

Una técnica milenaria que ha llegado a nuestros días

Llamada de cera perdida, esta técnica antigua y laboriosa, es la misma que se emplea hoy día en casi todo el territorio africano, y es la de nuestros bustos de bronce de Nigeria y Mali, destacando de esta última sus máscaras de la etnia Dogón. 

Al aplicar esta técnica, el artista esculpe la figura en una fina capa de cera de abeja, sobre una base de arcilla. La cera es luego recubierta por una nueva capa de arcilla que se deja secar al sol o se hornea.

La cera es extraída al derretirse en el horneado o se deja dentro para ser derretida y desplazada por el metal fundido, por lo general de bronce o una aleación de bronce, que se vierte a través de unos conductos especiales. Todo el proceso debe realizarse con suma delicadeza y paciencia. Suele realizarse el vaciado comenzando por el rostro, para un mejor resultado.

Creaciones únicas en bustos de bronce de Nigeria y Mali

Al finalizar el vaciado, se deja enfriar y se desmolda, prosiguiendo a realizar los acabados con cincel y otras herramientas. La finura del metal y el detalle del resultado final dan muestra de la destreza del artesano. En el proceso el molde se pierde, por lo que cada creación es única.

Por supuesto, aún hay mucho más que decir sobre la escultura del antiguo Reino de Benín. En Macassar te invitamos a profundizar en la cultura edo, conociendo de cerca la colección de bustos de bronce de Nigeria y Mali de nuestra exposición en Arrecife. Puedes contactarnos vía WhatsApp o suscribirte a nuestro boletín vía mail para recibir más artículos como este.

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